Uno de los elementos de suma importancia en casos de excursión o viajes de campamento son los conocidos sacos de dormir, por lo que es importantísimo saber seleccionar el indicado que cumpla con nuestras necesidades y nos proporciones un buen confort. Lo más influyente para la selección es el diseño porque nos indica el tamaño, el peso y las dimensiones del saco de dormir. La dimensión del saco de dormir debe proporcionar la libertad adecuada que nos permita el movimiento dentro del mismo, aumentando las propiedades de aislamiento y el confort.
Según la forma se pueden agrupar los diferentes modelos de sacos en 4 tipos: Sacos tipo momia: Poseen forma tubular parecida a los sarcófagos egipcios, estrechos en la zona de los pies y van ensanchando desde la cadera hasta los hombros terminando generalmente en capucha. Sus ventajas son:
La capacidad de aislamiento
Menor volumen
Reducido peso
Sacos rectangulares: Con forma recta que permite en el interior mayor movilidad. Utilizados en zonas muy cálidas, cuenta con cierres para abrirlos completamente y transformarlos en manta. Son bastante pesados y grandes.
Sacos semi-rectangulares: Son más cómodo que el tipo momia, poseen mayor espacio para maniobrar, pero son menos eficaces para guardar el calor, ligeramente más pesados y voluminosos.
Sacos acoplables: Son un derivado de la forma rectangular y una elección ventajosa para quienes viajan en pareja, ya que poseen un sistema de cierre que permite unir dos sacos rectangulares normales.
Los materiales imprescindibles con el que debe contar la confección de un saco de dormir son, el collarín aislante, las cremalleras o las capuchas. El collarín aislante está pensado para evitar la pérdida de calor, para temperaturas por debajo de cero es conveniente escoger un saco con capucha totalmente preformada. Las cremalleras no pueden constituir un punto débil respecto al aislamiento del saco, por eso deben recubrirse con bandas protectoras aislantes, que soporte las tensiones, la suciedad, el desgaste y el frío.